top of page

Una pausa en la vida

14 sept
2 min de lectura

Actualizado: 23 sept

Habitación oscura con una silla vacía, una libreta abierta en el suelo y una ventana hacia un paisaje montañoso iluminado por el atardecer.

Hay momentos en que uno no quiere otra vida. Solo quiere descansar de la propia.

Salir de su propio ruido, sentarse lejos de sí mismo y mirar desde afuera todo eso que por dentro parece un volcán en erupción, y así entender qué parte de uno todavía puede salvarse.

Pero yo, que no entiendo la mitad de la vida, ¿cómo pretendo entender la eternidad de la muerte? Por eso, lo que necesito ahora no es un fin que me reconcilie, ni siquiera una vida nueva. Necesito apenas una pausa de esta.

No quiero que se detenga mi tiempo, ni mi sed, ni mi tacto; quiero apenas un respiro. Sentir el aire de un sitio donde no tenga que encontrarme conmigo mismo a cada momento.

Un terreno neutral.

Una especie de sala de espera del alma donde el silencio, más que un reproche, sea un indulto. Un lugar sin espejos, donde mi nombre no signifique nada y el pasado sea solo un paisaje lejano que se mira a través de un cristal empañado.

Porque cansa vivir con uno encima.

Cansa llevar el cuerpo, la memoria, las decisiones tomadas y las que nunca tuvimos el valor de tomar. Cansa recordar lo que hicimos, imaginar lo que pudimos haber hecho y fingir que ambas cosas pesan distinto.

Cansa fingir que todo sigue andando con normalidad cuando hay días en que avanzamos arrastrándonos.

Solo busco un sitio donde el pecho no tenga que defenderse de nada.

Donde el latido sea solo un latido y no una cuenta regresiva.

Donde pueda cerrar los ojos sin tener que rendir cuentas por todo lo que fui durante el día.

Es valioso aprender a distinguir entre lo que debe morir y lo que todavía puede salvarse. Dejar morir ciertas culpas, ciertas versiones de uno, ciertos dolores que confundimos con identidad.

Porque no todo lo que muere nos destruye.

Algunas cosas tienen que morir para que podamos seguir respirando.

Solo quiero encontrar los momentos en que sigo vivo, mientras dejo morir aquellos en los que ya no soy yo mismo.

No quiero que alguien me salve.

Quiero volver a habitarme sin sentir que entro en territorio enemigo.

Encontrar, dentro de mí, un lugar donde todavía valga la pena quedarse. Sin versiones. Sin prejuicios. Sin condiciones.

Un sitio donde no tenga que vencerme ni perdonarme.

Donde baste con encontrar el peso exacto de mi cuerpo descansando sobre su propia sombra.

Comentarios


LECTURAS RECOMENDADAS

bottom of page