Siluetas en el espejo
Actualizado: 16 may
El espejo no me devolvió la cara.
En su lugar aparecieron otros: el que fui cuando creía tenerlo todo, el que se arrastró por no tener nada, el que confundió deseo con destino, el que se sentó en el Olimpo y el que cayó de rodillas, roto en una banqueta.
Todos estaban ahí: los mejores, los deformes, los incompletos, mirándome como si vinieran a reclamar algo.
Quise saber cuál de ellos era yo. Entonces encendí la luz.
No vi fantasmas ni recuerdos. Solo estaba yo, intentando sobrevivir en distintas formas.
El espejo no me estaba devolviendo el pasado. Me estaba mostrando al único hombre que pudo salir vivo de todos ellos.


















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