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Una hora antes

8 sept
2 min de lectura

Actualizado: 23 sept

Hombre con maleta observando a la distancia un taxi blanco con amarillo que se aleja por una calle arbolada de la colonia Americana en Guadalajara.

Pedí un taxi afuera de la central de autobuses.

Guardé mi maleta en la cajuela y apenas cerré la puerta cuando el chofer me miró por el retrovisor.

—¿Otra vez usted?

—¿Perdón?

—Hace como una hora lo llevé a la Americana, ¿no?

—A mí no, pero sí voy para allá.

Le enseñé la dirección y frunció el ceño.

—Pues ahí lo llevé hace rato.

Me reí.

—Se está confundiendo.

—¿Y encontró a su hermano?

—¿Cuál hermano?

—El que vino a buscar.

—Yo no tengo hermanos.

—Pues hace rato sí.

A partir de ahí ya no hablamos.

Al llegar, se estacionó frente al edificio sin preguntarme nada.

—Son ciento ochenta y cinco.

Le di doscientos.

—Quédese con el cambio.

El hombre tomó el billete.

—También me dijo eso.

Entré al edificio.

—Buenas tardes, vengo a hacer check-in.

La recepcionista levantó las cejas.

—¿Otra vez?

—¿Yo ya vine?

—Sí, hace como una hora.

Abrió el libro de visitas.

Ahí estaban mi nombre, mi firma y la hora de entrada: 6:12.

Mi reloj marcaba las 7:14.

—Yo no escribí eso.

—Pues es su firma. Según yo, usted está allá arriba.

—¿Cómo voy a estar arriba si me está viendo aquí abajo?

—Porque hace una hora subió.

Subí al departamento para salir de dudas. No había nadie. Pero desde la ventana vi al taxista abajo con un hombre que cargaba una maleta igual a la mía.

Bajé corriendo por las escaleras.

—¿Otra vez usted? Le acabo de decir que use el elevador —dijo la recepcionista.

Salí, pero solo alcancé a ver el taxi doblar la esquina.

Le pedí a la recepcionista otro.

Cuando llegó, me subí y antes de decir algo, el chofer me miró por el retrovisor y dijo.

—No me diga. ¿Otra vez quiere que persigamos un taxi?

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