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La niña de la foto

12 sept
2 min de lectura

Actualizado: 23 sept

Fotografía antigua de una boda mexicana en un salón de fiestas; al fondo, una niña duerme sobre una silla mientras los novios y familiares posan frente a la cámara.

Rosita vio una foto que mandaron al grupo de WhatsApp de la familia.

Era de la boda de sus tíos Arturo y Consuelo, fechada en 1993.

—Miren lo que encontré —escribió una de sus tías.

Rosita amplió la imagen.

Reconoció a su abuela, a sus tíos, a su papá que aún no estaba pelón y, al fondo, dormida sobre una silla, había una niña de unos seis años.

Era ella.

—¿Quién es la niña de atrás? —preguntó.

Su tía Lupita respondió primero.

—Eres tú, Rosita.

—Jajaja, yo nací en el 96, tía.

Pasaron unos segundos.

—Ah, sí cierto —contestó su tía.

Entonces comentó su mamá:

—Pero sí eres tú, mi amor.

Rosita la descargó y la amplió otra vez.

La niña tenía su mismo lunar junto a la ceja y llevaba una chamarra roja que Rosita recordaba perfectamente. La había usado en primaria.

—Pero esa chamarra me la compraron en la primaria, después del 2000.

—Sí, me acuerdo. Tu papá la encontró en oferta en Novedades Conchita.

Rosita llamó a su papá.

—¿Pa, te acuerdas de la boda de mi tío Arturo y mi tía Consuelo?

—Sí, mija.

—¿Yo fui?

—Sí, sí fuiste. Ni modo que te dejáramos en la casa.

—Papá, yo nací tres años después.

Hubo silencio.

—Ah no, entonces no.

—Pero mi tía Lupita mandó una foto y salgo yo.

Otro silencio.

—Pues entonces sí fuiste, mija.

Al día siguiente, Rosita llevó la foto a un estudio fotográfico.

El señor la revisó con una lupa.

—Es original. Papel Kodak de principios de los noventa.

—¿Y no pudo imprimirse después?

—No parece. Por cierto, ¿esa es usted?

—Sí.

—¡No puede ser verdad!

Rosita respiró aliviada. Por fin alguien entendía que algo estaba mal.

—¡Está igualita, no ha cambiado nada!

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